Hellboy 2: El Ejercito Dorado
Tras unas largo interludio, por fin vuelve el blog más anodino e innecesario de Internet.
Ha sido un verano largo e intenso en lo que se refiere a cine, series y novelas. En sucesivos posts comentaré lo más significativo, pero de momento -y para calentar- aquí va una reseña acerca de la última película que mis viejunos ojos han visto: Hellboy 2 (Hellboy 2: The Golden Army. 2008)
Si tuviera que resumir la sinopsis, creo que diría:
"Deliciosa comedia musical con interludios de acción, dos gemelos albinos rusos que al morir se convierten en mazapán, toda la colección de marionetas de Guillermo Del Toro y sin contenido moral acerca del cuál reflexionar"
No estoy diciendo con esto que Hellboy 2 sea una mala película. Sólo es un mero artificio de entretenimiento que a buen seguro hará las delicias de todo amante del cine visualmente impactante. El principal problema radica en que Guillermo Del Toro ha pasado de ser un visionario, un creador de magníficos mundos de fantasía, a saturar visualmente al espectador. El realizador mexicano comienza a repetir algunos planteamientos artísticos (más de una de las criaturas de la cinta desprende un sospechoso tufo a descarte de El Laberinto del Fauno). Aún así sigue siendo un increíble creador que cuenta con un don increíble y escaso en estos tiempos: saber mostrar la vida a través de la imaginación de un niño.
Posee más similitudes con Shrek Tercero (Shrek The Third. 2007) que con la primera entrega de las aventuras de este demonio rojo creado por Mike Mignola. Se echa de menos la presencia de los nazis (que siempre mejoran cualquier película... si son los villanos), y sin embargo el Principe Nuada (esa mezcla de elfo de sangre y soviético) cumple sobradamente con su papel y no desagrada en ningún momento. La contrapartida es su hermana la Princesa Nuala (alarde de originalidad a la hora de elegir nombre), quien aparte de actuar tan bien como podría hacerlo un trozo de corchopan, me recuerda a una ucraniana que me atiende en las comidas preparadas.
El resto del elenco incluye a un siniestro hombre-pez que habla como Michael Jackson (más de un niño habrá pasado miedo en ciertas escenas), una mujer que es como la Antorcha Humana pero con insoportable flequillo emo, y una especie de buzo del mundo ectoplásmico (Cazafantasmas STYLE!!); personaje por el que la Disney habría matado (la escena del vestuario es bochornosa en el mejor de los casos).
En mi opinión -que al fin y al cabo es la única que cuenta-, el argumento de esta entrega se aparta demasiado de la idea más interesante: Hellboy está aquí para destruir el mundo. Se trata de un demonio, y su destino último es acabar con todo, tal y como se encargaron de explicarnos en el magnífico climax de la primera parte, y tal y como nos recuerda el Ángel de la Muerte, tal vez la más fascinante de las criaturas que aparecen en toda la película.
En fin, siempre hay que suavizar las cosas para captar al público más jóven. La película derrocha humor amarillo, y además cuenta con un inocuo cameo de Santiago Segura (amigo del director), quien inexplicablemente ya está tan quemado como aquel otro... ¿cómo se llamaba ese tipo tan cargante? ¡Ah, sí! Carlos Latre.
Hellboy... ¡Tú antes molabas!
