jueves 3 de julio de 2008

Demonios Veraniegos: La Televisión Infantil

Quiero compartir con ustedes, queridos e inexistentes lectores, las inquietudes catódicas que me rondan en esta etapa pre-vacacional.
Si durante el resto del año la parrilla es nauseabunda y estupidizante, durante el verano la cosa no hace sino empeorar. Lo más nocivo para nuestros ciudadanos, sin embargo, no radica en las reposiciones de series malas hasta la nausea (si veo otro capítulo de "Entre Fantasmas" A.K.A "Médium con Tetas", me vaciaré los ojos con una cuchara de helado) sino en el bombardeo matutino de programación infantil perjudicial.

Sobre ese caso realicé un especial seguimiento ayer. Una amiga me comentaba en tiempo real (24 STYLE!!) la programación que veía su hija -de menos de un año- a cada momento en televisión, vía messenger. El estudio al respecto no es nada interesante, pero ya que la futura invasión de Polonia que planifico con heinch se encuentra en un impasse, no tenía nada mejor que hacer, la verdad. Las conclusiones son las siguientes:

  • Como adulto -o proyecto de adulto-, cuando uno echa la mirada atrás y recuerda series como Heidi, se horroriza y comienza a pensar. Heidi (o Jedris, como dice ese erudito que es El Pozí) no es una historia bonita; de hecho rebosa zoofilia, intenciones incestuosas, niñas mutiladas y amas sado (Señorita Rottenmeier POWA!).

    Como la niña suiza me cansa, he puesto la foto de otra Heidi de mejor ver


    Para colmo de males, hablamos de una historia que originalmente fue concebida en alemán, vista a través de los ojos de los japoneses; probablemente el pueblo más salido -a la par que genial- que haya sido iluminado por el Sol. Nada bueno puede salir de todo esto, y ya saben que no me gusta hacer suposiciones a la ligera, ni escribir nada sin haberme documentado antes (si hiciera este tipo de cosas ya me habrían dado trabajo en 20 Minutos), pero todo apunta a que Josef Fritlz "El Monstruo de Amstetten" se inspiró en el personaje de Abuelito-dime-tú a la hora de realizar sus horribles canalladas. Maldito sea por siempre. Espero que se pudra en la cárcel.
  • Las nuevas generaciones de programas de muñequitos -como mi añorado Barrio Sésamo-, son un atentado contra el proceso educativo de cualquier niño. Repasemos: Pocoyó (ese plagio bastardo de los asexuados Pin y Pon), Los Lunnis,... Estos peluches/muñecos de plastilina/marionetas/engendros del infierno, sólo logran involucionar la frágil e impresionable mente infantil. Me remitiré a una cita de Trainspotting (1996) para resumir mi parecer ante este tema:
    En el futuro no habrá hombre y mujeres, sólo gilipollas

  • Algo que todavía no entiendo, es que las cadenas de televisión se atrevan a continuar emitiendo algo como Pipi Calzaslargas.
    Otro recuerdo reprimido... duele, ya lo sé; pero para algo se inventó el Prozac, niños y niñas.
    ¿Cómo podemos permitir que nuestras futuras generaciones observen -desconcertados y asustados- las correrías de esta niña dicharachera, que vive con un mono y un caballo en una mansión abandonada -con un suelo que debe estar lleno de cristales rotos y jeringuillas usadas-, y a quien su padre la abandona a su suerte para enrolarse en aventuras estilo Monkey Island? Ese estilo de vida tan disoluto no puede traer nada bueno. Seguro que en países más civilizados como mi amado Imperio USA, no se emiten esta clase de cosas; reality shows con vaqueros disfrazados de payaso (o viceversa) que disparan contra mexicanos que intentan atravesar la frontera, puede; pero las historias de una menor que se dedica a compartir sus pertenencias y a seguir el modo de vida más bohemio ¡Jamás!, porque eso tiene un nombre: comunismo.
    El caso de Pippi -Langstrump, de Pipi Estrada ya nos ocuparemos otro día-, también cuenta con una de esas sórdidas Leyendas Urbanas que tanto gustan.
    Se comenta en varios sitios de Internet, que pippilota (en búlgaro es un taco), se echó a la mala vida como toda estrella infantil que se precie. ¿Acaso pensaban que Drew "chupito de tequila en el desayuno" Barrymore o Macaulay "Solo en casa mientras mis padres se funden la pasta" Culkin, eran los pioneros?
    En el caso de Inger Nilsson (la actriz se apellidaba como el mono de Pipi...), el bulo consiste en que la jovial niña de las coletas se había dedicado al cine porno.
    Lógico. Si nos dejamos guiar por los foros de Internet, acabamos descubriendo que incluso nosotros mismos hemos hecho cine porno en algún momento de nuestras vidas.
    Tranquilos. Pipi no fornicó ante las cámaras, al menos que se sepa. Pipi y sus dos drugos se han convertido en unos entrañables viejunos, casi tan entrañables como aspiro a ser yo algún día.

Una pista: Pipi no es la gordaca




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1 respuestas:

heinch dijo...

yo la serie infantil que nunca sue de que coño iba era la de los aurones, que convertia a los malos en frutas o en una mierda similar... o quizas se me estan mezclando dos series, ni puta idea pero cojones de que coño iba aquello? Por cierto tambien odio la serie Candy candy.... bueno si, tambien odio a todo el mundo en general, no por nada particular sino por odiar por que si, y porque no se me oxide eso de odiar. Por cierto viejuno, ya tengo eso que necesitabamos para el tema de polonia, creo que con una H que me ha prestado el tio SAM haqbra de sobra, si nos falta me vuelvo a pasar por Disney que es donde las almacenan y reparten a todo el mundo y pillo un par mas.